El mundo necesita agua. Nosotros activamos las nubes.
Con más de 8 mil millones de personas y el 40 % del planeta enfrentando estrés hídrico, la estimulación de lluvias se vuelve una herramienta esencial para la resiliencia climática.
RainMaker® utiliza nanotecnología atmosférica de última generación para inducir lluvia en regiones donde las precipitaciones naturales son insuficientes. A través de la liberación controlada de agentes nucleantes patentados, estimulamos nubes para favorecer la formación de lluvia. Esta tecnología permite incrementar la disponibilidad de agua en zonas agrícolas, recargar acuíferos estratégicos y reforzar la seguridad hídrica ante los impactos crecientes del cambio climático.
Alguna vez te has preguntado…
¿Porqué llueve?
No existe un solo mecanísmo, aprende sobre el mecanismo físico-quimico que produce lluvia
Entendamos la lluvia
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¿Porqué no llueve?
Causas naturales, cambio climático y la deforestación, son algunas causas, descúbrelas
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¿Qué es la siembra de nubes?
El genio del hombre nos ha permitido comprender e influir en este fenómeno vital para la vida, entérate
Entendamos la tecnología
RainMaker® es una solución mexicana de estimulación de lluvias que atomiza millones de microgotas de un agente nucleante patentado, directamente dentro de las nubes, sin necesidad de sublimarlas. Gracias a su tecnología de aspersión en frío, funciona en rangos de temperatura donde los métodos tradicionales no sirven (-2 °C a 5 °C), lo que permite intervenir más tipos de nubes ampliando el rango operativo de la tecnología. Tras más de 200 vuelos exitosos, ha demostrado aumentar el tamaño y la vida útil de las gotas dentro de la nube, mejorando la eficiencia de precipitación y llevando agua a zonas agrícolas y cuencas sobreexigidas sin generar impactos ambientales negativos.
Formulación patentada y hecha en México
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El sistema RainMaker®
Nuestro equipo de meteorólogos
trabaja 24/7 los 365 días del año
Ellos son el corazón operativo de cada misión de estimulación de lluvias. Monitorean continuamente la atmósfera mediante el análisis de imágenes satelitales, datos climáticos y modelos numéricos avanzados. Identifican en tiempo real el desarrollo, movimiento y características físicas de los sistemas nubosos en regiones objetivo. Esta vigilancia constante permite anticipar condiciones propicias para la intervención aérea.
El principal objetivo de nuestro equipo es detectar sistemas con potencial de precipitación, especialmente aquellos en la fase de desarrollo y con humedad suficiente en los niveles medio e inferior de la atmósfera.
La decisión de realizar un vuelo de estimulación se toma mediante un protocolo científico que combina información meteorológica en tiempo casi real, validación del comportamiento de los sistemas nubosos y análisis de riesgo-beneficio.

El rol del experto en siembra de nubesEl experto en siembra de nubes es el enlace operativo entre la ciencia meteorológica y la ejecución en vuelo. A bordo de la aeronave, trabaja en coordinación directa con los pilotos y con el equipo de meteorología en tierra para evaluar en tiempo real la evolución del sistema nuboso. Utilizando su experiencia, observaciones visuales, instrumentos de a bordo y reportes actualizados desde tierra, determina el momento exacto y el punto óptimo para la liberación del agente RainMaker®. Su criterio técnico es decisivo para maximizar la eficiencia de la estimulación, adaptándose a cambios súbitos en la dinámica de la nube y asegurando que la intervención se realice en las condiciones más favorables para generar lluvia efectiva.Seguridad en vueloLa seguridad operacional es el filtro inicial y final de cada misión. No volamos en tormentas ni penetramos células convectivas maduras, granizo o zonas con intensa actividad eléctrica: la integridad de la tripulación es lo primero. Toda salida se rige por un “go/no‑go” con límites meteorológicos predefinidos y la facultad de abortar en cualquier fase; operamos con perfiles y altitudes seguras, márgenes de escape y comunicación tierra‑aire continua. Nuestro sistema de aplicación —aspersión en frío, alta atomización, válvulas de corte rápido y redundancias— dosifica con precisión sin comprometer la maniobrabilidad ni la estabilidad de la aeronave.
Sistema de aplicaciónNuestro sistema de aplicación BR-1 ha sido diseñado específicamente para maximizar la eficiencia de la estimulación de lluvias, garantizando seguridad y precisión en cada misión. A través de una boquilla especialmente diseñada, el agente se dispersa en millones de microgotas con el tamaño exacto y a la presión calibrada para asegurar una atomización óptima. Estas dimensiones no son aleatorias: están calculadas para permanecer el tiempo necesario en suspensión dentro de la nube, interactuar eficazmente con el vapor de agua disponible y favorecer el crecimiento de los hidrometeoros. El sistema opera en frío y con un control absoluto sobre el momento y la cantidad de liberación, asegurando así el máximo aprovechamiento de cada vuelo.

Aprende más sobre cómo medimos el impacto de VOSN
Evaluamos el impacto de cada misión mediante dos enfoques complementarios. Cuando la zona de operación cuenta con radares Doppler operativos y con acceso a datos crudos, aplicamos la metodología TITAN, reconocida internacionalmente por la Organización Meteorológica Mundial para comparar celdas tratadas contra no tratadas y cuantificar el efecto directo de la siembra de nubes. En regiones donde no existe esta infraestructura, utilizamos un método basado en observación satelital, combinando datos de IMERG-GPM y pronósticos AIRS para medir la extensión, intensidad y volumen estimado de precipitación antes y después de la intervención. Esta doble estrategia nos permite mantener evaluaciones objetivas y trazables, adaptándonos a las capacidades tecnológicas disponibles en cada territorio.
Nuestro equipo de meteorólogos
trabaja 24/7 los 365 días del año
Ellos son el corazón operativo de cada misión de estimulación de lluvias. Monitorean continuamente la atmósfera mediante el análisis de imágenes satelitales, datos climáticos y modelos numéricos avanzados. Identifican en tiempo real el desarrollo, movimiento y características físicas de los sistemas nubosos en regiones objetivo. Esta vigilancia constante permite anticipar condiciones propicias para la intervención aérea.
El principal objetivo de nuestro equipo es detectar sistemas con potencial de precipitación, especialmente aquellos en la fase de desarrollo y con humedad suficiente en los niveles medio e inferior de la atmósfera.
La decisión de realizar un vuelo de estimulación se toma mediante un protocolo científico que combina información meteorológica en tiempo casi real, validación del comportamiento de los sistemas nubosos y análisis de riesgo-beneficio.

El rol del experto en siembra de nubesEl experto en siembra de nubes es el enlace operativo entre la ciencia meteorológica y la ejecución en vuelo. A bordo de la aeronave, trabaja en coordinación directa con los pilotos y con el equipo de meteorología en tierra para evaluar en tiempo real la evolución del sistema nuboso. Utilizando su experiencia, observaciones visuales, instrumentos de a bordo y reportes actualizados desde tierra, determina el momento exacto y el punto óptimo para la liberación del agente RainMaker®. Su criterio técnico es decisivo para maximizar la eficiencia de la estimulación, adaptándose a cambios súbitos en la dinámica de la nube y asegurando que la intervención se realice en las condiciones más favorables para generar lluvia efectiva.Seguridad en vueloLa seguridad operacional es el filtro inicial y final de cada misión. No volamos en tormentas ni penetramos células convectivas maduras, granizo o zonas con intensa actividad eléctrica: la integridad de la tripulación es lo primero. Toda salida se rige por un “go/no‑go” con límites meteorológicos predefinidos y la facultad de abortar en cualquier fase; operamos con perfiles y altitudes seguras, márgenes de escape y comunicación tierra‑aire continua. Nuestro sistema de aplicación —aspersión en frío, alta atomización, válvulas de corte rápido y redundancias— dosifica con precisión sin comprometer la maniobrabilidad ni la estabilidad de la aeronave.
Sistema de aplicaciónNuestro sistema de aplicación BR-1 ha sido diseñado específicamente para maximizar la eficiencia de la estimulación de lluvias, garantizando seguridad y precisión en cada misión. A través de una boquilla especialmente diseñada, el agente se dispersa en millones de microgotas con el tamaño exacto y a la presión calibrada para asegurar una atomización óptima. Estas dimensiones no son aleatorias: están calculadas para permanecer el tiempo necesario en suspensión dentro de la nube, interactuar eficazmente con el vapor de agua disponible y favorecer el crecimiento de los hidrometeoros. El sistema opera en frío y con un control absoluto sobre el momento y la cantidad de liberación, asegurando así el máximo aprovechamiento de cada vuelo.
Aprende más sobre cómo medimos el impacto de VOSN
Evaluamos el impacto de cada misión mediante dos enfoques complementarios. Cuando la zona de operación cuenta con radares Doppler operativos y con acceso a datos crudos, aplicamos la metodología TITAN, reconocida internacionalmente por la Organización Meteorológica Mundial para comparar celdas tratadas contra no tratadas y cuantificar el efecto directo de la siembra de nubes. En regiones donde no existe esta infraestructura, utilizamos un método basado en observación satelital, combinando datos de IMERG-GPM y pronósticos AIRS para medir la extensión, intensidad y volumen estimado de precipitación antes y después de la intervención. Esta doble estrategia nos permite mantener evaluaciones objetivas y trazables, adaptándonos a las capacidades tecnológicas disponibles en cada territorio.
Casos de éxito
Con más de 200 vuelos operativos y numerosos casos de éxito comprobados, RainMaker® ha demostrado su capacidad para generar resultados medibles y consistentes en la estimulación de lluvias
FAQ
Resolvemos
tus dudas
1. ¿La siembra de nubes es contaminante o peligrosa para los seres humanos o el medio ambiente?
No. La tecnología de estimulación de lluvias de RainMaker® utiliza compuestos inocuos, diseñados específicamente para integrarse de forma natural en el ciclo hidrológico y no altera el equilibrio ecológico. El AgI tiene un LD50 oral agudo que lo clasifica como inocuo, usamos compuestos orgánicos y la cantidad aplicada es tan pequeña que resulta indetectable. Décadas de estudios científicos en universidades de todo el mundo concluyen que su impacto es insignificante.
2. ¿Si estimulamos las nubes en un lugar, le quitamos la lluvia a otro?
No. La atmósfera no funciona como un recipiente cerrado con agua limitada por región. Las precipitaciones dependen de procesos dinámicos a gran escala, como la convección, la humedad en capas altas y la circulación atmosférica. De hecho, solo una fracción del vapor de agua disponible en una nube termina precipitando de forma natural; lo que hace RainMaker® es incrementar ese porcentaje, activando el potencial de lluvia ya presente en una nube madura, sin “robar” agua de otras regiones ni alterar de forma significativa los flujos naturales.
3. ¿La siembra de nubes puede causar inundaciones o desastres naturales?
No. La estimulación de lluvias no genera lluvias intensas desde cero, ni controla tormentas extremas. El objetivo es incrementar moderadamente la precipitación en sistemas que ya tienen condiciones naturales para llover. No se intervienen huracanes ni tormentas severas, y las operaciones se realizan bajo estricta supervisión meteorológica para evitar efectos no deseados.
4. ¿Esta tecnología puede usarse para suprimir la lluvia?
No. RainMaker® no está diseñada para inhibir la lluvia, sino para favorecer la condensación y precipitación en nubes con características propicias. Nuestra misión es aumentar la disponibilidad de agua, no reducirla.
5. ¿Esta tecnología tiene algo que ver con los llamados “chemtrails”?
No. Los “chemtrails” son una teoría conspirativa sin base científica. RainMaker® no utiliza sustancias tóxicas ni actúa en secreto. Todas nuestras operaciones son públicas, monitoreadas y reportadas.
6. ¿Cómo sabemos que una lluvia fue provocada por la estimulación y no hubiera ocurrido de todas formas?
A través de análisis físico, estadístico y observacional. RainMaker® utiliza imágenes satelitales (IMERG, GOES), de radar y modelos climáticos de control para comparar eventos estimulados vs. no estimulados en condiciones similares. Además, analizamos variables como tiempo de inicio de la lluvia, intensidad, duración y acumulados posteriores a la siembra. Esta comparación nos permite atribuir con alta probabilidad el efecto de nuestras intervenciones.
7. ¿Se puede hacer que llueva aunque no haya pronóstico de lluvia?
Si, se requiere una nube con contenido suficiente de Agua Precipitable para tener éxito. Los pronósticos se basan en modelos matemáticos de predicción, nosotros trabajamos con nubes reales; por lo tanto aunque un modelo pueda pronosticar “No lluvia” la estimulación de lluvia con RainMaker® puede hacer que suceda.
8. ¿Se pueden mover las nubes de un lugar a otro?
No. Las nubes se desplazan por los vientos y las corrientes atmosféricas a diferentes niveles. No existen métodos actuales que permitan moverlas intencionalmente de un sitio a otro. Lo que sí puede hacerse es aprovechar su trayectoria para intervenirlas en el momento y lugar óptimos, aumentando la probabilidad de que precipiten sobre una zona deseada.
9. ¿Es posible “crear” nubes desde cero?
No. La formación de nubes depende de condiciones atmosféricas naturales como humedad, temperatura y ascensos de aire. Algunos experimentos han generado nubes pequeñas en laboratorios o zonas reducidas, pero no existen métodos viables para crear sistemas nubosos significativos artificialmente.
10. ¿Qué se puede esperar de una operación de estimulación de lluvias?
Resultados moderados pero valiosos. En condiciones favorables, se ha observado un incremento de 10–20 % en la cantidad de lluvia, así como lluvias más tempranas o de mayor duración. El objetivo no es crear tormentas, sino activar el potencial latente de nubes que de otra forma podrían disiparse sin precipitar. Esto ayuda a recargar acuíferos, apoyar cultivos y reducir estrés hídrico.
11. ¿La estimulación de lluvias altera el ciclo natural de precipitaciones?
No. La estimulación de lluvias no crea ni destruye humedad atmosférica, solo mejora la eficiencia de precipitación en nubes que ya contienen el vapor de agua necesario. El ciclo natural de lluvias se mantiene intacto; simplemente se aprovecha mejor el potencial existente en un momento y lugar determinados. De hecho, en algunas regiones afectadas por la deforestación, RainMaker® busca contribuir a restablecer el ciclo de lluvias, favoreciendo la recuperación ambiental y la disponibilidad de agua.
- 56-3432-5605
- Priv. de los Cedros 82, CDMX
- Lun-Vie 9:00AM – 5:00PM