🌿 ¿Por qué llueve menos?
La lluvia no depende solo de que existan nubes en el cielo. Su formación es un proceso complejo en el que intervienen la vegetación, el suelo, la atmósfera y hasta las actividades humanas. Cuando alguna de estas piezas se altera, la lluvia puede disminuir de forma notable.
🌳 La deforestación y la falta de vegetación
Los bosques y selvas actúan como fábricas de humedad.
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A través de la evapotranspiración, las plantas liberan vapor de agua que se eleva y contribuye a la formación de nubes.
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Al perder cobertura vegetal por deforestación, incendios o cambio de uso de suelo, la atmósfera recibe mucho menos vapor de agua.
El resultado: menos nubes capaces de generar lluvia, y por lo tanto sequías más frecuentes.
☁️ Nubes que no precipitan
Tener nubes no garantiza la lluvia. Existen factores que limitan la precipitación:
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Domos secos: Un domo seco y caliente puede actuar como una “tapadera” en la atmósfera, porque el aire cálido en altura se expande y se vuelve más ligero, impidiendo que las corrientes ascendentes de aire húmedo logren desarrollarse en nubes convectivas, lo que bloquea la formación de lluvia.
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Déficit de humedad: sin suficiente vapor disponible, las gotas dentro de la nube no crecen lo necesario para precipitar.
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Corrientes ascendentes débiles: sin la energía de la convección, las gotas no se mantienen en suspensión el tiempo suficiente para hacerse grandes.
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Aerosoles contaminantes: en exceso pueden generar demasiados núcleos de condensación, creando gotas muy pequeñas que no alcanzan a unirse y caer.
En estos casos, las nubes pueden cubrir el cielo, pero no dejan lluvia significativa.
🔄 Ciclos naturales y humanos
Existen variaciones naturales del clima (como fenómenos ENSO: El Niño/La Niña) que alteran los patrones de lluvia.
Sin embargo, la actividad humana —deforestación, sobre-explotación de acuíferos y urbanización— intensifica estos cambios, rompiendo el equilibrio del ciclo hidrológico.
En resumen
Llueve menos cuando los bosques desaparecen, la humedad se reduce o las condiciones atmosféricas no favorecen el crecimiento de gotas. La siembra de nubes es una herramienta que, bien aplicada, puede ayudar a contrarrestar estas limitaciones y recuperar parte del ciclo natural de lluvias.